
La política educativa continuó con la idea de utilizar la educación para el progreso del país, y retomó los avances logrados por la República Restaurada.
La preocupación por darles educación a todos los mexicanos surgió desde los primeros años del régimen porfirista. La democracia educativa fue una de las metas más importantes, pero la experiencia fue demostrando que alfabetizar a toda la población era prácticamente una utopía. Los mayores triunfos se obtuvieron en la calidad, no en la cantidad. En números relativos, fueron más niños a la escuela, pero el índice de alfabetismo apenas aumentó.
Como punto de vista personal puedo decir que la base de la educación actual se gestó en esos años, que van de 1876 a 1910. Se introdujo la pedagogía moderna, se crearon y multiplicaron las escuelas normales, se ofrecieron carreras técnicas a los obreros y la educación superior alcanzó una época de oro. Sin embargo la obtención de un título no garantizaba ni mayores sueldos ni mejores oportunidades.

